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Sr. Clank se despertó de repente, como siempre lo hacía, y miró hacía su alrededor, parpadeando. El Sol estaba un poco brillante a través de los mechones de las Nubes de Tormenta. La Gran Ciudad a la distancia era brillante, tan brillante y fresca como la nueva plata. El Sr. Clank se estiró, sintiendo el fino rollo de relojería a lo largo de su columna vertebral. Había sido una decisión difícil, pero incluso una vida intermitente seguía siendo una vida. La Llave giraba lentamente, golpeteando como el segundo latido del corazón, un genial recordatorio de lo que era, ciertamente, un vivo. Empezó a caminar, sonriendo mientras que los engranajes se mantenían en su mejor momento, los campos y los pequeños arboles pasaban por un ritmo fácil. Aún si hubiese tomado algunos pasos cuestionables, al menos él aún sería capaz de continuar su viaje. La Ciudad aún estaba muy lejos como para estar a unas horas más tarde, pero el Sr. Clank no estaba preocupado. Él estaba haciendo un buen tiempo, y todavía era capaz de disfrutar del paisaje. Las Altas Montañas, el resplandeciente lago, todo estaba bañado en una frescura, como si se viese con nuevos ojos. Que, en cierto modo, podría no estar muy lejos. El Sr. Clank sonrió, caminando hacía un alto, y amplio árbol, se apoyó en la corteza y miró a las hojas ir a la deriva y revolotear. Pobre Sr. Redd, el nunca iba a llegar a ver nada de esto... tal vez el Sr. Clank pueda hablarle de todo, darle una pequeña muestra de estas maravillas. El Chasquido se desaceleró, aliviándolo a medida que la llave se aquietaba, muy cansado ahora... sólo un pequeño descanso, antes de continuar el camino.

Sr. Clank se despertó de repente, como siempre lo hacía, y miró hacía su alrededor con sobresalto. Un difuso Sol Amarillo-Nicotina se incendiaba a través de las nubes de las ennegrecidas nubes, bañando a todo en un brumoso crepúsculo. La Ciudad se alzaba a través de una extensión de hogares, en oscuras cuclillas, unos pequeños jardines y delgados árboles se ponían de pie entre la bruma. El Sr. Clank se estiró, sintiendo un duro clic cuando los engranajes de sus hombros y brazos se comprometían, su columna vertebral se estremeció con fuerza una vez más antes de suavizarse, la llave golpeteaba como el metrónomo de una marcha militar. Él empezó a caminar, lentamente, sintiendo sus pasos y observando los hogares, preguntándose por que había elegido este camino, esta ruta, esta idea. Lo engranajes que sobresalían de su espalda estaban atrapados en una brisa fresca que salía desde los hogares, asustandolo profundamente.

Las afueras de la ciudad que estaban a su alrededor se derrumbaron, horas más tarde. Los enmohecidos montones de metal oxidado hicieron temblar al Sr. Clank involuntariamente, haciéndolo preguntarse donde estaba el Sol ahora. El Tiempo parecía estar pasando como el polvo cobrizo pasaba por las calles, todo parecía transportarlo a un tipo de débiles ruinas, una edad sin tiempo. Los tiestos plateados parecían estar manchados de oxído y hollín, el sonido de un enfermo perro ladrando rompió el silencio por solo un segundo. Sr. Clank suspiró, sintiendo un escalofrío en su pecho, mientras se apoyada contra una puerta en ruinas. Sr. Redd había dicho algo, pero él no podía recordarlo. El Sr. Clank se preocupó, su memoria se sentía un poco borroso ahora. Había un árbol, una plata... algo. Él estaba muy cansado, sus mecanismos temblaron y lo sobresaltaron. Exhausto, se deslizó hasta el descanso, sus ojos parpadearon sobre la calle.

Sr. Clank se despertó de repente, como siempre lo hacía, un bostezante grito subió desde sus labios mientras sus ojos se abrían. Los Infinitos muros y torres de la ciudad se alzaban como las paredes de una mazmorra, unas cuentas dañadas mientras que unas parpadeantes lamparas eran la única luz a lo largo de la mugrosa, y desnivelada calle. Sr. Clank se estiró, gimiendo como los volantes y los tornillos que se negaban a juntarse, saltando sus cuencas varias veces antes de clic en, sus temblorosos, brazos de bombardeo ionico ajustándose hacía abajo, el pistón de su pecho golpeteaba sincronizado la deshuesada llave. El giró su cabeza, lentamente, temblando como sus engranajes perdidos, confundidos acerca de el adonde se había ido él, del porque el se había ido de allí. La delgada, y gris carne de su cara y sus piernas lucia congelada, pero los chillidos de sus articulaciones se apoderaron de su cabeza. Apenas se dió cuenta del delgado, y negro fluido que salía por su pie declaró su fluctúa marcha.

Horas después, él ya no podía estar parado quieto. Sr. Clank se sentía claustrofobico, las infinitas paredes parecían reducirse luego de cada vuelta. Sr. Clank corrió en un sacudido estremecimiento, inconsciente de la hora, para él seguramente era tarde. Por qué, él no estaba seguro, las fibras de pensamientos se diseminaron mientras divisó algo apuntándole, su rostro era un negro, y difuso pozo. El Sr. Clank estaba perdido, sus mecanismos chillaban y pegaban en lo profundo de su cerebro, una fuga de bilis aceitosa salia por su boca desapercibidamente mientras el jadeaba. Sr. Redd estaba allí... ¿Sr. Redd había estado allí? Sr. Redd venía. Él gimió al compás del desliz de la llave, rehusándose a mirar hacia atrás con el chillante sonido que se oído muy por detrás de él. El Sr. Clank tropezó y cayó, resbalándose en un montón de basura, se tendió allí, demasiado exhausto como para moverse. Sus mecanismos se bloquearon estrechamente, brindándole un grito silencioso... luego se soltaron, solo para bloquearse momentos después. El Sr. Clank gimió, para obtener ayuda o para liberarse, él no estaba seguro, sintiendo una penumbra filtrarse desde la agrietada calle.

Sr. Clank se despertó de repente, como siempre lo hacía, llorando lagrimas de ceniza mientras sus ojos hacían clic al abrirse lentamente. El Crepúsculo era real, la hinchazón, el Sol hirviendo enmarcado en incendios de basura y la quema de petroleo en el plano abierto. El Sr. Clank gritó débilmente, trató de llorar mientras que el oxidado, y deshuesado marco de su trinquete chirriaba junto con sus pernos congelados por la niebla de oxido. Tratando de apretar los dientes para soportar la agonía, se encontró con que su mandíbula inferior se había ido, sus expuestos dientes se encontraban secos y frágiles contra el espeso aire. Las Paredes de la Ciudad eran una pared ininterrumpida detrás de él, en su camino que lo olvidaba, él camino hacía adelante y tropezó, arrastrando los pies en Cámara-Lenta entre la escoria, las tuberías de aceite quemadas, y la deambulada basura. Adelante. Sus piernas se atoraron en espinas desgastadas, y sus partes metálicas en oxido. Adelante.

Horas Después, el Sr. Clank se hecho la culpa, retorciéndose y crujiendo, en el borde de la fosa. La Noche cayó como una hoja babosa, sofocandole la visión, el pensamiento y la respiración mientras estaba en una lona aceitosa. El tiempo pasó sobre él como hormigas, Sr. Clank tirado como una cosa muerta, gimió en un grito ronco mientras miraba el sol abrasador. el Sr. Redd estaba... esperando... ¿Ser Necesario? Perdido. Deseoso. ¿Escuchando? Las palabras eran tiestos, golpeando y congelando sus despojados y pulverizados engranajes. Chispas silbaron y en forma de arco, un cinturón se extendió y se aflojó, los recuerdos de la respiración se eran tortuosos, jadeos gimientes. El Foso. Sr. Clank se estiró y se flexionó, tratando de entrar, pero con sus ojos vidriosos, congelados en una blanca mirada, miraron la lenta ondulación de la autopista.

Sr. Clank se despertó de repente, como siempre lo hacía, con sus ojos sin párpados fijos en las pulsantes paredes. La oscuridad era total, pero, sin embargo, él veía. Su Cuerpo silbó y gritó, una masa paralizada, orbes estridentes burlándose de la vista de la masa de tornillos. El Óxido roía el Cáncer, habían ratas en su piel, gusanos en sus nervios, una picazón interminable rasgaba el lugar en donde antes se encontraban sus brazos. Los Caminos se oscurecieron por delante y por detrás, ojos congelados fijados en las fugas, carne adoloroda acribillaba su cabeza. Él Odiaba la suavidad que estaba debajo de él. Él odiaba la suavidad debajo de él. Odiaba el promiscuo, y enfermo fluído que se filtraba y goteaba. Odiaba la Flexibilidad. Odiaba con la masa que se había ido más allá de los sentimientos.

Horas Después, se dejó caer como una insensible, piedra muerta, aterrizando sobre un montón de silbatos, corpulentos y tiritantes. La Oscuridad desacató incluso sus interminables ojos, la vagas jorobas de oxidación, se desmoronaron al igual que sus laminas de metal en un mar de pus negro. Sr. Redd. Sr. Reeedddd. Reeeeddddddddd. El Chirrido de sus memorias aumentó con el monótono croar de estas. Él estaba necesitado. Cedió. Pero eso no pasó. Había sido Plata. Había sido Oro. Había sido Oxido. El Sr. Clank, tenso, se enfureció, rompiendo y destrozando mientras se flexionaba, arañando impotente y con rabia el carnoso suelo, excavando hacia abajo, para escapar, hasta el final, del camino.

Sr. Clank se despertó de repente, como siempre lo hacía, y se negó a abrir los ojos.


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