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O5-2 cuidadosamente colocó la máscara quirúrgica sobre su cara, tirando de la tela desechable de de ambos lados, asegurándose de que su boca y nariz estén cubiertas apropiadamente. Se inclinó y que quitó sus tacones negros, intercambiándolas por un par de zapatillas estériles. Sobre la mesa, junto a ella, había un juego de guantes y un gorro desechable.

"¿Es realmente así de extenso el protocolo para interactuar con un hombre de cuatrocientos años?" dijo la Supervisora cuando miró su nuevo calzado con disgusto

"¿Te preocupa el protocolo en un momento como este" Ajustó sus gafas el Dr. Zhang mientras examinaba la tablet en sus manos.

"En momentos como este, ¿Que podrías saber sobre eso? Vives en un mundo separado al nuestro. Esa es la razón exacta por la cual fue creada la Instalación de Aislamiento Existencial Beta" Dijo la O5-2, colocando su largo cabello plateado bajo la gorra, tirando los hilos lejos de su frente y metiéndoselos bajo su traje protector.

"No se supone que los Supervisores estén aquí, ¿Podría preguntar por que esa regla fue rota hoy?"

"No. No puedes". Dijo ella mientras se llevaba los guantes de látex a las manos, acentuando el final de su frase chasqueando los dedos.

La Supervisora y el Director del Sitio pasaron el resto del tiempo preparándose en silencio. El sonido suave de una campanilla y un icono verde en la tablet del Director indicaban que el sujeto ya estaba listo. El Dr. Zhang iba a hablar, pero la O5-2 habló en su lugar.

"Sin dispositivos de grabación. Ni uno solo". La O5-2 sostuvo su tarjeta de seguridad hasta el lector en la puerta herméticamente sellada. Los cerrojos se abrieron a la vez que su tarjeta fue aceptada, haciendo que el aire pasase por delante de la antecámara presurizada.

Ella miró al Dr. Zhang una ultima vez. "Nunca he estado aquí, ¿Lo entiendes?"

El Director del Sitio asintió con la cabeza. O5-2 no se molestó en esperar su aceptación mientras ya procedía a entrar en la cámara principal.

La segunda puerta se selló tras ella automáticamente. Ante ella, había un hombre en una cama de hospital, siendo el centro de una masa de tubos, cables y ascensores diseñados para permitir su movimiento con el menor esfuerzo posible. Ella solo sabía que era un hombre por que lo había leído en el expediente; la persona ante ella ahora no es más que una cáscara arrugada de telas de araña finas y piel traslucida y moteada. Las máquinas registraban los latidos de su corazón y su respiración, asegurandole a quien sea que quiera hablarle que esta es una criatura viviente.

"Adiós, SCP-411".

El destrozado anciano movió sus labios. Unos débiles ruidos salían de su boca, capturados por el pequeño micrófono junto a ella, sostenidos en su lugar por una cinta quirúrgica. Transcurrieron varios segundos antes de que una voz monótona pudiese salir del altavoz, reconstruyéndose e interpretando sus apenas perceptibles palabras.

"Eres la primera en estos tiempos de tranquilidad. Algo de paz y tranquilidad, al fin".

O5-2 analizó su respuesta. No era una respuesta a ninguna pregunta que ella podría haber hecho. No había ningún problema de causalidad aún.

La monótona voz volvió a alzarse. "Sufrimiento. Crueldad. La moneda por la cual el mundo es comprado. Todo lo que tu eres es un reflejo de esto. Recordarás la verdadera naturaleza de la crueldad en el tiempo".

Ella tenía que ser cuidadosa ahora. Esto ya comenzaba a sonar como algo importante. Examinó la lista de preguntas que había preparado, prohibiéndose mentalmente cualquier deseo que la desviase del guión, y entonces, leyó en voz alta la pregunta que le pareció mejor.

"¿Cual es el precio que tendremos que pagar por esto?"

A ella no le gustaba el estilo de esta conversación. O5-2 observó una pequeña corriente de saliva brotar de la esquina de 411 mientras sus labios se movían.

"Tu clase no solo apareció en mi camino. Reconozco sus caras. Toda mi vida he visto caras como las suyas. Pero no tan llenas de miedo, desesperación y odio como las caras que últimamente veo estos años. Pero disfruta. La felicidad en días sin problemas son iluminados por un estrella distinta. Tu futuro está claro en mi pasado. Tu haz sido, y seguirás siendo".

Una estrella diferente. Esto es consistente con los datos del más reciente Conjunto Determinativo que ella había examinado. La naturaleza de como ocurriría era turbia, así como todos los datos que se tienen de SCP-2003, pero la posibilidad del escape de 001 era una posibilidad que ha sido puesta bajo el foco tentadoramente estas ultimas semanas.

Pero hay un futuro después de todo.


Ella empezó a preguntar acerca de la respuesta, pero fue interrumpida por una risa monótona y chasquidos de la maquinaría a través del altavoz. Algo de eso le dio escalofríos. Y empezó otra vez.

"411, ¿La humanidad existió en tu pasado?" Sus sentimientos de alivio colisionaron con el flujo antinatural de la conversación. Su alegría de poder creer en otro camino fue cortada con algo que parecía veneno dentro de ella. Nada de está interacción se sentía bien. Muchos objetos proporcionaban un vistazo hacía el futuro. Todos ellos distorsionaron los acontecimientos a los ojos de sus locos creadores, humanos, o lo que fuesen. El futuro estaba prohibido en el proceso de la planificación central, pero O5-2 sentía la necesidad de hacer una excepción, dada la votación que tenía ante si mañana.

El altavoz crepitó una vez más, rompiendo sus pensamientos. "Una roca infértil. Hogar de los terrores más allá de la imaginación. Es bueno que la vida haya huido. Y es incluso mejor que la vida de los otros continué lejos de este lugar"

Bien. La respuesta era obvia, entonces. Suspirante y molesta por las reglas de este juego, a pesar de la tremenda gravedad de la situación.

"¿Hay un futuro para la humanidad en la Tierra?".

Este era el ultimo desagrado que había planeado preguntarle al decrépito humanoide. Era un material pequeño y valioso, pero aparentemente una conversación muy extendida podría matar a alguien en su tan avanzada edad. En ese caso si que todos estarían jodidos. Decidió esperar unos instantes más mientras el hombre perdido en el tiempo susurraba palabras inaudibles en su propio y lento tiempo. Su voto de mañana ya había sido decidido. Comenzó a formular los principios de la discusión que luego tendría con sus compañeros: ¿Como ella podría reconciliar-

"El Planeta de las Manos. De eso estamos hablando. De allí soy, ya sabes. Justo como tu, niñita. Sabrás más de eso con el tiempo. Pero me alegra estar aquí ahora".

O5-2 suspiró. La senilidad no le había sido mencionada en el archivo, pero era realmente esperable por parte de alguien que tiene múltiples siglos de vida. Un breve pensamiento acerca de otras preguntas que debió hacerle a 411 pasó por su cabeza, pero lo dejó de lado rápidamente. Cualquier chance, no importa que tan pequeño fuese, era mejor que la propuesta de mañana. Ella ahora se centró en convencer a los demás.

"Saludos, hija pródiga. A diferencia de mi, pronto estarás en casa". La ancestral cara en la cama se torció en algo que parecía ser una sonrisa educada. Como si acabara de entrar en la habitación. Esa era su señal, afortunadamente.

"Saludos, SCP-411". O5-2 se levantó rápidamente, dio la vuelta, y salió de la recámara.

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